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Libfix baby

Cómo intervenir el -maxxing y por qué, a veces, importan más los petardos que los manifiestos

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Natalia Mirapeix Bedia
jun 04, 2026
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Prometí seguir tirando del hilo. En mi artículo titulado San Isidromaxxing dije que había bastante gente escribiendo sobre lo pasadísimos de rosca que estábamos con lo de performar al más alto nivel. Tanto en la vida real como en el sentido digital. Cómo será el asunto, que esta semana ha surgido el concepto de tokenmaxxing relacionado con el uso de las inteligencias artificiales (articulazos tanto este como este, si me preguntas). O yo que sé, hay quien te da las claves para aplicar el libfix de marras para el éxito de tu marca. Por aquí lo tenéis. Por haber, hay quien habla de nostalgiamaxxing, maximizar... la nostalgia, el irse offline, lo analógico. Un -maxxing que va en contra de gran parte de la esencia del -maxxing original. Tomad nota de eso, que luego vuelvo. Quiero decir que la maximización está ahí dale que dale. También os comentaba que, por contra, hay quien propone darse a la huida en el sentido más absoluto de la palabra: se acabó ya con tanta movida de ir a tope.

Tengo mis dudas.

Si lo piensas el asunto es el de siempre: el marco. Expliquemos de nuevo cómo funcionan los libfixes en esta bienamada contemporaneidad que habitamos. Cuando alguien hace “moneymaxxing” no está diciendo que esté obsesionado con el dinero (o no solo): está habilitando una posición, un “yo soy un moneymaxxer”. Y la habilita dentro de un mundo donde optimizar el dinero es el eje vital por defecto. Está comprando el marco. Y aquí es donde la cosa se pone golosa para las gentes de la creatividad. Porque si la batalla está en la capa del lenguaje, lo mismo hay que mandar los batallones ahí ¿no?

Somos muy brasas con los artículos sobre la cultura de la productividad. De verdad. Llevamos escribiéndolos desde Lafargue en 1880 y mirad cómo está el patio. La diferencia es bastante loca si lo piensas. Los textos largos (las narrativas si me apuras) son maravillosos y necesarios pero, ey, son lentos en términos de propagación cultural. Pero los sufijos, míralos, son como una traca que se prende a toda mecha en Valencia. Un ensayo buenísimo con suerte lo leen tres mil personas; el maldito “-maxxing” se ha multiplicado por cinco como búsqueda en Google en doce meses. A veces para mover audiencias masivas tal vez debamos entender el poder de cosas tan diminutas como los morfemas. Qué cosa.

Total, que pensé: pues hagamos un sufijo contrario ¿no? Facilísimo tronquita. Pues no. Error de manual.

Richard Nixon - "I'm not a crook" on Make a GIF

Lakoff, No pienses en un elefante. Una regla muy sencilla: no uses el lenguaje del adversario porque valida su marco y eso significa perder antes siquiera de empezar. El “yo no soy un crook” de Nixon hizo a Nixon aún más crook. Así que todas mis primeras patochadas (lookminusss, antimaxxing, unmaxxing, minimizing) se van a la papelera. Si niegas el -maxxing, lo refuerzas. La primera en la boca.

Entonces, ¿por dónde vamos? Nótese que yo estoy aquí por lo experimental. Que yo lo que quiero aquí es ver esa cosa de trabajar con lo mínimo. Teorizar. Darle a la divagación. Seguid conmigo. No os vayáis.

¿Cuál es el verdadero antagonista del -maxxing? Yo creo que, como apuntaba uno de los artículos de arriba, es la suficiencia. El -maxxing presupone una escala infinita (siempre hay más mandíbula que sacar, más fibra que comer, más sueño que optimizar, más contenido que subir). Lo que rompe esa lógica no es bajar por la escala, es chapar, cerrar, stop. Prou. Ya no juego. En lakoffiano: no negar el marco ajeno, abrir uno propio. ¿Os acordáis del nostalgiamaxxing? Pues eso tampoco vale. Irse a lo analógico no es salirse de la escala, es seguir capitalizando movidas, solo que ahora con olor a naftalina. Sigue siendo “más” (más vinilo, más cámara de carrete, más cabaña en el bosque). La suficiencia no va de maximizar la lentitud. Es dejar de estrujarlo todo, sea lo que sea.

Entoces ¿con qué libfix me quedo? ¿qué morfema? He estado dándole vueltas a varios candidatos siguiendo el imperativo global y angloparlante. El único que me aguanta es -nuffin. De jugar con enough. No se si me encanta a nivel sonoro o escrito pero chica… Puedo inventarme que es a propósito. Que un sufijo que propone suficiencia no puede sonar a retiro de pijos en la sierra. Que tiene que tener fricción. Pero vamos que la cosa es que no se me ocurre otro. Pero no está mal eh. Mira:

Looksnuffin, contentnuffin, sleepnuffin, gymnuffin, moneynuffin, statusnuffin, tokennuffin…

Probadlos. En serio: usadlos esta semana, a ver qué pasa y me lo contáis. Lo mismo este laboratorio de contagio lingüistico nos sale bien y llegamos lejos.

khole.net

Ahora verdades como puños, que si no las digo REVIENTO. Cualquier libfix que funcione acabará siendo carne de meme y/o campañita antes o después. Ojalá me acabe llamando Nike para enterrarme en dinero. Ey Nike: aquí estoy, soy una mercenaria de las estrategias, las ideas, las creatividades. Ya sabéis que soy muy pesada con eso de que lo que nace como crítica, acaba como mercancía (la cantinela de los informes de tendencias en Todas somos Marge por ejemplo). Pues con el normcore pasó algo similar: en 2013 aparece como una propuesta del colectivo K-HOLE (ojo, no como estética sino como actitud vital, esa movida de “encontrar la liberación en no ser nadie especial”) y terminó, malentendido mediante, como etiqueta para hablar de cosas de las pasarelas. Y luego, ya en solitario, Sean Monahan (uno de los fundadores de K-HOLE) va y la clava con el vibe shift: otra vez una crítica que se vuelve catchphrase y carne de meme en doce telediarios. Joder, por algo es el pope-querido-líder de muchas de nosotras. Y por cierto, al que muchas copian sin referenciar.

(Importante: -core es otro libfix de manual no lo olvidemos).

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Así que la pregunta para mi no va a ser nunca como blindar los libfixes (o lo que sea) moralmente. O al menos no me planteo esa cuestión aquí. Podría plantearse con una cerveza mirando al mar. Aquí solo me planteo cómo parir creativamente estos asuntos. Y es curioso porque hacerse un Lakoff es, también, ser muy situacionista. Al final con esto del fibernuffin estamos haciendo un détournement de libro…….

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