BOGAVANTI

BOGAVANTI

Máquina total

De las raves al Papa Leo XIV: nueve señales sobre la máquina cultural que ya no quiere que te vayas

Avatar de Natalia Mirapeix Bedia
Natalia Mirapeix Bedia
abr 24, 2026
∙ De pago


Máquina Total publicó unos riquísimos recopilatorios entre 1991 y 1998. Bueno, no todos fueron riquísimos. Empezaron con EBM y techno industrial (el Máquina Total 1 abría con Front 242, Tragedy For You, con videoclip dirigido por Anton Corbijn, nada menos) y poco a poco se fueron difuminando en el eurodance más pocho. La casa acabó escindiéndose en Vale Music, que produjo Operación Triunfo. De Front 242 a Bisbal. Ese arco.

Las raves madrileñas siguieron un recorrido análogo. El Monasterio de Perales del Río, Cuatro Vientos, Patones, el túnel de Boadilla… ¡Qué tiempos señora! Un generador, unos altavoces y un poco de boca a boca, no hacía falta más (ejem). Ahora tenemos cosas a las que llaman raves en IFEMA con una pulserita RFID.

La movida es la de siempre: se crea una experiencia auténtica en algún lado y el mercado (que para eso es muy listo) la detecta, la absorbe y la convierte en simulación de sí misma. A veces incluso la mata. O la mantiene viva pero hueca, como un animalito pasado por el gabinete del taxidermista. No tendría por qué ser así. Hay marcas que saben leer las señales y participar sin dejar al bicho tieso. Hay maneras inteligentes de estar dentro del ecosistema cultural sin tener un trastorno por atracón. A ver como hilo todo esto en esta especie de radar.

En 2026 todo quiere ser total. Las marcas quieren hacer cultura. Las plataformas quieren generar universos. La tecnología quiere (siempre quiso) ser una doctrina. Las IAs quieren funcionar como oráculos. Todo aspira a tragarte entero. La pregunta es: ¿qué queda de nosotras dentro?

Wagner se inventó el palabro Gesamtkunstwerk allá por 1849: la obra de arte total. La absoluta inmersión para que sintieras más y mejor. Esa ópera donde todo te envolvía… los actores, las escenografías, la disposición de los asientos, etc. Posteriormente Csíkszentmihályi hablaría de la idea del flow: esa absorción de ciertas actividades como ir al cine donde te imbuyes de manera absoluta y sales siendo más que cuando entraste. Rave de la buena. Pero el propio Csíkszentmihályi avisó años más tarde de su reverso: el junk flow. Entras, te quedas y no sales con nada. Natasha Dow Schüll lo documentó por su lado en los casinos de Las Vegas, donde todo estaba diseñado para mantenerte en “the machine zone”. La idea fundamental es que no salgas nunca. Las plataformas hacen lo mismo. Lo llaman engagement.

Señales, señales…

1 . cdec vs. Milano Design Week

Ha sido el cdec . La industria creativa española celebrándose a sí misma con la efusividad de siempre. Txakolis y gente dando la chapa por LinkedIn. Normal, es lo que toca y tiene su función. Pero mientras tanto, Nike montaba el Air_Lab durante la Milano Design Week: 800 metros cuadrados cargados de material expositivo, talleres, contenido, etc. Una infraestructura que después dejan a disposición de diseñadores y arquitectos jóvenes.

Es la diferencia entre invertir en un ecosistema o mirarte el ombligo. Es la diferencia entre contenidos fugaces o infraestructuras que cambian el sector en el que quieres influir. Sé que el cdec hace más cosas, no me matéis. Pero creo que se entiende la mirada.

2 . Nike, una vez más (esto no es nuevo pero da igual)

Nike hace de todo, ya lo sabemos. Dan muchísima rabia. Por ejemplo cuando llaman a CC Studio y hacen esto con Marcus Rashford. Nike entiende muy bien que aunque sean de dimensiones pantagruélicas tienen que saber atomizarse. Llaman a Connor Campbell (director creativo experimental que curra para Warp Records y Sundance) y le dejan aportar su universo visual a la marca. No es un encargo clientelar donde todo tiene la pátina corporativa. Es Nike dejándose atravesar. El camino contrario. De nuevo: la diferencia entre marcas que se pliegan sobre sí mismas una y otra vez… y algunas que son capaces de convocarse de mil formas diferentes.

Compartir

3 . Palantir: del dato al dogma

Palantir es una empresa de análisis de datos que vende software de vigilancia a gobiernos y ejércitos. Creo que a algunos políticos españoles les suena el tema. Pues esta gente ha publicado un manifiesto de 22 puntos denunciando lo que llaman “culturas regresivas y dañinas”. Veintidós puntos que no son una visión de marca sino que venden una cosmovisión racista del mundo.

Boris Groys escribió sobre cómo Stalin organizó la sociedad entera como una obra de arte total donde cada detalle estaba diseñado desde arriba como una ópera perfecta. El paralelismo con una empresa de vigilancia masiva publicando manifiestos ideológicos no es casual. Primero construyes las herramientas de control y luego vendes la ideología que justifica usarlas. Por cierto, no es baladí que el CEO de Palantir (Alex Karp) sea doctor en teoría social por la Universidad de Fráncfort y formado en el entorno intelectual de Habermas.

4 . El Doctor IA y la Bixonimania

A ver como os cuento esto porque es bastante loco. Veamos. Un grupo de investigadores de la Universidad de Gotemburgo se inventó una enfermedad completamente falsa, la “Bixonimania” y se la enchufó a varias IAs. Todas la confirmaron como real (ya hemos hablado de realidades inventadas por la IA en BOGAVANTI). En esta ocasión las IAs preguntadas por la enfermedad sugirieron varios síntomas y tratamientos. Los papers falsos generados por el grupo de científicos incluían trampas: referenciaban Star Trek y El Señor de los Anillos como red flags obvias perooooo… las IAs no las pillaron. Lo que vino después podría ser una novela de ciencia ficción pero resulta ser nuestra realité en 2026. Gente consultando por esos síntomas en foros médicos, papers peer-reviewed citándola como una enfermedad real, etc. Vamos, la puñetera IA funcionando como una autoridad científica real. Una MOVIDA.

Adorno hablaba de la phantasmagoria para describir cómo Wagner ocultaba el proceso de producción de su obra: no veías los intríngulis de la obra, lo que había detrás, solo te quedabas pasmado con la magia potagia. Las IAs hacen lo mismo con la información. No ves de dónde viene, solo ves la respuesta con una seguridad aplastante. Un oráculo no necesita tener razón ¿no? Solo necesita sonar convincente. → → → (Para seguir leyendo te tienes que suscribir. Quedan 5 señales y el cierre. Venga.) → → →

Avatar de User

Continúa leyendo este Post gratis, cortesía de Natalia Mirapeix Bedia.

O compra una suscripción de pago.
© 2026 Natalia Mirapeix Bedia · Publisher Privacy ∙ Publisher Terms
Substack · Privacidad ∙ Términos ∙ Aviso de recolección
Crea tu SubstackDescargar la app
Substack es el hogar de la gran cultura